Gustavo Bueno Sánchez
El Mundo engañado por los falsos Médicos
1 de junio
Feijoo titula “El médico de sí mismo” el discurso 4 del tomo 4 de su Teatro Crítico, donde transcribe frases del “Doctor Gazola, Veronés, Médico Cesáreo, en su excelente librito, intitulado El Mundo engañado de los falsos Médicos, poco ha traducido del Toscano en Español”. Feijoo y sus polemistas contribuyeon a la fama de José Gazola en España.
Las aprobaciones del cuarto tomo del Teatro Crítico llevan fecha mayo y agosto de 1730. Solo un año antes la Gaceta de Madrid, 23 de agosto de 1729, anunciaba a la venta la traducción de ese libro de José Gazola, cuya fe de erratas lleva fecha junio de 1729, y su aprobación, por Gregorio Mayans, Catedrático del Código de Justiniano, va firmada en Valencia el primero de marzo de 1729: “cinco doctos Discursos, elegantemente traducidos, por quien con su modestia ha podido defraudar al público de la noticia de su nombre, pero no a sí propio de las merecidas alabanzas” (en 1731, en artículo publicado por las Acta Eruditorum de Leipzig, reivindica discretamente en latín que toda esa edición es cosa suya: “In Hispanicam linguam convertit Greg. Majansius, cujus etiam sunt Dedicatio ad Medicos, Præfatio ad Lectorem, & Libelli censura”).
José Gazola se había muerto en 1715, y en 1716 imprimen Il Mondo ingannato da falsi Medici e disingannato, como obra póstuma publicada en Venecia por su hermano. Muy pronto conoce nuevas reediciones en Trento, antes de aparecer traducido en Valencia. Fue reeditado en español una decena de veces ese siglo. Lo más curioso es que el entonces olvidado José Gazola había vivido en Madrid tres años, como médico del Embajador de Venecia, donde escribió en español y publicó un libro que ya adelanta en parte su obra póstuma. En efecto, cuarenta años antes de ser citado en “El médico de sí mismo”, Gazola, que era quince años mayor que Feijoo, ya había publicado en Madrid sus Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, en 1690.
Había nacido Gazola en 1661, el mismo año que Carlos II, rey viudo con 27 años, al morirse María Luisa de Orleans en febrero de 1689. En agosto ya le han vuelto a casar por poderes, en Alemania, con Mariana de Neoburgo, quien llega a España en la primavera de 1690, desviada al coruñés puerto de Mugardos a causa de un temporal. La boda presencial se celebra en Valladolid el 14 de mayo de 1690, y Mariana, de 22 años, ya podía entregarse a su misión de ser madre y parir al sucesor de Carlos II. Los Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos que el médico italiano Gazola comenzó a gestar en 1689, fueron precisamente un regalo de bodas para Mariana de Neoburgo, quien recibió un ejemplar cuidadosamente encuadernado en tafilete marrón español, con su real escudo de armas, adornos en forma de abanico y un borde dorado de galgos persiguiendo conejos entre el follaje… (pieza única que fue puesta a la venta en 1921 por la casa Maggs Bros de Londres, por 10 libras y 10 chelines).
En la dedicatoria a la Reina de esos Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, Gazola ofrece “a los pies de V. M. la sucesión con la predicción de la Astrología y la salud con la cortedad de mis médicas advertencias […] Y así cerraré la puerta a la elocuencia, en el ínterin que el Celibato del mayor Monarca del Mundo va en busca del nuevo tálamo; porque estoy muy seguro, que en encontrándose con las muchas gracias de V. Maj. se verá obligada la Política de sus Reales agrados, a afectar este Himeneo, reconociéndolo tan grande, y singular, como costosa, y distante su elección.”
Diego Mateo Zapata, tres años más joven que Gazola y tres años mayor que la Reina, asume, en nombre de los médicos “racionales galenistas”, fieles a la “doctrina de Hipócrates”, la defensa de la “Medicina Racional”, y publica al año siguiente su Verdadera apología en defensa de la medicina racional filosófica, destemplada respuesta al libro de Gazola, “químico moderno, astrólogo, médico matemático, empírico” y demás “médicos modernos naturalistas” que beben del “infame Heresiarca de los Químicos Paracelso”; además de la “caterva de los Circulatores”, creyentes en la quimera teórica de Harveo y su Circulación…
En agosto de 1729, mientras comenzaba a leerse en español El Mundo engañado de los falsos Médicos, Felipe V respalda y autoriza la Regia Sociedad Hispalense de Médicos, Cirujanos y Boticarios, institución sucesora de una tertulia de médicos revalidados y farmacopolas “espagíricos” enfrentados en Sevilla a los doctores médicos galénicos universitarios, por los años en los que Mariana de Neoburgo fingía embarazos que nunca hubo, tertulia reconocida en 1700 por Carlos II como Sociedad Médica de los Revalidados de la Ciudad de Sevilla, y protegida en 1701 por Felipe V como Regia Sociedad Filosófica y Médica de Sevilla.
Se pretendía que la Regia Sociedad Hispalense de 1729 sirviera a todos los médicos, cirujanos y boticarios de España. Diego Mateo Zapata, sin ir más lejos, el furibundo galenista negacionista de la circulación de la sangre y enemigo de Gazola, que incluso presidió por 1702 la Regia Sociedad Filosófica y Médica de Sevilla…, dicen que ya se estaba poniendo al día…
Sucedió que, pocas semanas después de la constitución de la Regia Sociedad Hispalense, se publicó en Sevilla, también con fecha 1729, copia “pirata” del libro de Gazola, según la edición de Valencia, pero sin aprobación, licencia, tasa o fe de erratas. ¿Quién impulsó la nueva impresión Sevilla 1729 de El Mundo engañado de los falsos Médicos de Gazola? ¿Alguien del entorno de la flamante recién fundada Regia Sociedad Hispalense? No lo parece. Desde las entrañas más vetustas de la Regia Sociedad un clérigo presbítero sevillano, Juan José García Romero, publica al poco, con todos los parabienes, un libro que ofrece la historia de esa institución, Triunfo de la Regia Sociedad Hispalense, pero que ya desde su misma portada anuncia “un Apendix impugnatorio, exterminando veinte y tres Proposiciones, que el Doct. D. José Gazola Veronés, Médico Cesáreo, y Academista Aletófilo, escribe en un breve Compendio, con el Título El Mundo engañado de los falsos Médicos”. ¡Sospecha incluso que Gazola sea un pseudónimo!
Un siglo después, por los años veinte del siglo XIX, también España se fue contagiando del homeopático virus Samuel Hahnemann. En vida de aquel sajón afrancesado protestante y masón ya decían alópatas a quienes no eran de la secta homeopática. Cabía esperar que sucediera, pues cada día que amanece el número de tontos crece… Si, El Mundo engañado por los falsos Médicos de Gazola sirvió a la agitprop homeopática para asociar a sus alópatas con aquellos veteranos falsos médicos.
Fundación Gustavo Bueno