El Basilisco


El Basilisco, número 4

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El Basilisco, número 4, septiembre-octubre 1978, página 68

Alberto Hidalgo Tuñón

«El principio de racionalidad limitada de H. A. Simon y el Premio Nobel de Economía»

El Basilisco, número 4, septiembre-octubre 1978, páginas 68-79.

Cuando hace unos días el presidente del Comité Nobel de la Academia Sueca de Ciencias, Erik Lundberg, anunciaba su concesión en la especialidad de Ciencias Económicas a Herbert Alexander Simon, ironizó sutilmente las peculiares relaciones que cristalizaban en aquel momento entre la «organización» concesionaria y la teoría premiada: «Simon –dijo– podría ayudarnos a comprender el proceso que condujo a la elección del galardonado». La ironía autoreflexiva de Lundberg pasó desapercibida. Los más sagaces intérpretes atisbaron que se trataba de una estratagema tendente a justificar la elección de otro norteamericano, en base a criterios puramente asépticos. Frente a la contestación creciente que el galardón viene suscitando y a la temida acusación de «partidismo», el portavoz de la Academia parecía querer escudarse tras una pantalla «objetivable» e inatacable: los límites estructurales y organizativos que la propia mecánica de la distinción conlleva: «Hubimos de analizar –añadió Lundberg– 75 propuestas, que en principio quedaron reducidas a 25 candidatos dignos de tener en cuenta. Queríamos dar el prernio a quien más lo mereciera sin tener en cuenta su nacionalidad, incluso si era otro norteamericano».

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