| Fundación Gustavo Bueno |
K a n t Resúmenes de las comunicaciones aceptadas [15 junio 2004] Castor M. Bartolomé Ruiz (Brasil) El deber ser, formulado con tanta precisión por Kant, constituye en las sociedades contemporáneas, no sólo un concepto de teoría moral, sino que, en cuanto elemento simbólico, se imbrica como obligación y consigue direccionar las prácticas de los sujetos. De este modo, el deber ser, en cuanto asumido como tal por los sujetos, se transforma en una técnica de constitución de la subjetividad con alta eficiencia productiva. El deber ser delimita como verdaderas un conjunto de prescripciones éticas y propone como correctas, buenas y justas, las prácticas sociales correspondientes. De esta forma las personas y los grupos sociales pautan su ser histórico por el deber ser transcendental, otorgando al deber ser el poder de estructurar modos de subjetivación y, concomitantemente, el poder de dirigir las acciones de los individuos, según el código moral definido como verdadero. Los dispositivos de poder contemporáneos usan del carácter transcendental y de la dimensión simbólica del deber ser kantiano, para producir modelos de sujeción de los individuos. El deber ser contribuye para producir subjetividades flexibilizadas de acuerdo con las demandas estructurales. Albar García de Gurtubai Escudero (Islas Canarias) Se pretende en esta comunicación recordar la cosmología de I. Kant, elaborada en 1775 a la edad de 31 años, bajo el título de Historia Natural del Universo y Teoría de los Cielos. Se expondrán, de manera somera, las líneas generales de dicha cosmología haciendo especial hincapié en el cocimiento científico y observacional que se tenía por aquel entonces del cosmos. Igualmente, se contextualizarán las ideas kantianas en el marco de otras cosmologías que le influyeron, en particular las que desarrollaron Thomas Wright de Durham, Isaac Newton y Epicuro. Por último, se reivindicarán algunos de los principios cosmológicos por Kant aceptados que, aun siendo arriesgadamente especulativos e infundados, mantienen su vigencia (haciendo las modificaciones oportunas) en algunos de los modelos cosmológicos contemporáneos. Tomás García López (Asturias) Tras un breve extracto del contenido de los textos kantianos, en los que se encuentran esas doctrinas, y de una somera contextualización histórica de los mismos, se ensayan en esta comunicación algunas razones por las que la conjunción de ambos asuntos es coherente en el sistema kantiano, mientras que, por el contrario, «Paz Perpetua» y «Pena de Muerte» son incompatibles en la ideología pacifista, de estirpe kantiana, dominante en buena parte de países democráticos realmente existentes, habiéndose producido, por consiguiente, una transformación negativa o inversa de la posición kantiana, si aplicamos la lógica del grupo de transformación Piaget. Javier García Medina (Valladolid) & Aylton Barbiero Durao (Brasil) La Revolución Francesa desempeñó un papel importante en el pensamiento de Kant de los años 90. Sin embargo, existe una aparente contradicción entre sus trabajos sobre filosofía política y jurídica, en que niega el derecho de resistencia del súbdito con respecto al soberano, y sus obras sobre antropología y filosofía de la historia, en las que se muestra como defensor de la gran revolución. No se puede solucionar este problema apelando a la tajante distinción entre la perspectiva de la razón práctica y la de la filosofía empírica, pues en ambos casos Kant prefiere que el propio soberano implemente reformas graduales en la constitución según el principio de la voluntad unida de todos, sino mediante su interpretación de los acontecimientos: Kant considera que Luis XVI cometió un error, pues al convocar la Asamblea Nacional, realizó una reforma hacia la constitución republicana en la medida que transfirió la soberanía a los representantes del pueblo. Felipe Giménez (Madrid) Me propongo en este escrito dilucidar la cuestión acerca de en qué medida Kant es materialista. Todos sabemos sobradamente que Kant es el inventor del idealismo trascendental y que por tanto siempre se encontrarán pruebas sobradas de que Kant es idealista, pero eso no debe hacernos olvidar que hay materialismo en Kant y mucho. Así pues, confrontaré la filosofía de Kant con el materialismo filosófico de Gustavo Bueno sobre todo con la ontología materialista expuesta en los Ensayos Materialistas (1972) con el fin de descubrir lo utilizable y lo valioso que queda en Kant a día de hoy, en el segundo centenario del fallecimiento del filósofo prusiano de Königsberg. Se trata de averiguar en qué medida los materiales filosóficos kantianos se dejan ordenar según las coordenadas ontológicas del materialismo filosófico. Esto se deriva de la afirmación dialéctica de Bueno expresada en la fórmula «Pensar es pensar contra alguien». El materialismo filosófico debe tener en cuenta a Kant como alternativa teórica y como fuente de algunos contenidos materialistas. Si la conciencia filosófica es constitutivamente materialista, la historia de la filosofía es la historia del materialismo resultado de una enérgica reinterpretación de la filosofía clásica. Beatriz González Rodríguez (Salamanca) Desde que Descartes planteara la problemática del hombre como mente y cuerpo, sustancias diferenciadas, las distintas filosofías que conducen hacia la concepción ilustrada del hombre máquina, se esforzaron por unir aquello que el francés había separado. Fruto de ello es el planteamiento de Hobbes en De corpore, cuya influencia en los ilustrados franceses parece clara. Así, en las obras de Holbach o La Metrie, padres del materialismo moderno, y partiendo de lo expuesto por el inglés en el mencionado texto, se puede observar el camino hacia la antropología kantiana. Por todos es conocido que Hume despertó a Kant del sueño dogmático; en materia antropológica, no fue otro que Rousseau el que marcó la línea del preguntar kantiano acerca del hombre. El camino materialista hacia la antropología del filósofo de Königsberg es lo que pretendemos hacer ver en esta comunicación José María Laso Prieto (Asturias) Por supuesto que no nos referimos a una lectura simplemente impulsada por la curiosidad intelectual o el deseo de conocer distintas perspectivas filosóficas. En ese sentido, la lectura de Kant –como la de todos los grandes filósofos– es intrínsecamente útil y gratificante. Con nuestra pregunta, nos referimos a una lectura en profundidad, destinada a deducir de ella otro tipo de utilidad. Concretamente, la que puede contribuir a desarrollar nuestra propia concepción del mundo y, sobre todo, la que contribuya a orientar nuestra conducta y acción en la confusa situación actual. Es decir, a lograr algo que sería coherente con la propia posición de Kant, cuando sostenía que él no pretendía enseñar una determinada filosofía sino que se aprendiese a filosofar... Antonio López Calle (Madrid) Es muy frecuente presentar la doctrina de Kant sobre la religión como una verdadera filosofía de la religión y no como una variedad de teología natural. Se le suele presentar incluso como el iniciador, junto con Hume, de la Filosofía de la religión como nueva disciplina académica en la investigación de los fenómenos religiosos. Pero nuestro propósito en esta comunicación no es debatir si a Kant le corresponde el honor de haber puesto en marcha la disciplina de la Filosofía de la religión, ya sea ese honor compartido o no con otros autores, sino el de someter a crítica la interpretación prevaleciente en los medios académicos de la doctrina kantiana sobre a religión como una auténtica filosofía de la religión. La tesis que pretendemos probar es que, si utilizamos unos criterios estrictos de lo que es una verdadera filosofía de la religión, tal como los establecidos por Gustavo Bueno en El animal divino (que son los que nosotros adoptaremos), no cabe, en modo alguno, considerar la teoría kantiana de la religión como verdadera filosofía de la religión, sino más bien como una forma de teología natural en su fase ilustrada. Fernando López Laso (Madrid) Partiendo de la respuesta de Kant a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, publicada por la Berlinische Monatschrift en noviembre de 1784, y del breve texto de Foucault Qu’est-ce que les Lumieres?, escrito casi doscientos años después (1983), se intentarán abordar algunos problemas relevantes para un enfoque filosófico materialista, dirigido hacia el conocimiento del presente. No se trata, por lo tanto, de desarrollar un ejercicio de historiografía académica, sino de afrontar filosóficamente preguntas propias de nuestro tiempo acerca de lo que Foucault denominó hace veinte años «la actitud de la modernidad». La tentativa de esclarecer los límites de los planteamientos de Kant y de Foucault se desplegará así, en buena parte, a través de un análisis comparativo con Marx y con destacados filósofos contemporáneos. Carlos M. Madrid Casado (Madrid) Escribe Gustavo Bueno en Teoría del cierre categorial que «las Geometrías no euclidianas constituyeron el motivo más serio para poner en cuestión el idealismo trascendental kantiano» (pág. 679) y nuestra intención aquí no es otra que meter el dedo en la llaga. Ironías aparte, pretendemos analizar, desde el materialismo formalista, la filosofía kantiana de las matemáticas –en particular, de la geometría y de la aritmética. Criticaremos su concepción marcadamente formalista, salvando a cambio su construccionismo (figural y esquemático) y su caracterización de las verdades matemáticas como sintéticas, rasgos que entroncan con el pilar principal del materialismo gnoseológico: toda ciencia es, por construcción, ciencia material –en cinco palabras: no existen las ciencias formales. Finalmente, mostraremos cómo el moderno desarrollo de la Topología invalida cualquier proyecto de recuperar la intuición kantiana en el marco de la «estética»... los actuales «monstruos topológicos» no son conjurables. Iñigo Ongay (Bilbao) En el contexto del «Idealismo Trascendental» kantiano, la idea filosófica de «Libertad» ocupa desde luego, una posición de capital importancia ontológica y antropológica, y ello tanto en lo concerniente a la Crítica de la Razón Pura como en lo que se refiere a la Crítica de la Razón Práctica. En efecto, de un lado, a través de la tercera de las antinomias –la antinomia de la «relación»– a las que se ve conducida la Razón Pura en su momento especulativo, la idea tradicional de «libertad» parece quedar desmantelada a resultas de las críticas que Kant dirige a la metafísica en su Dialéctica Trascendental. Por otro lado, la propia «libertad», concebida ahora como «autonomía de la voluntad» según la Ley, habría podido reintroducirse por vía postulatoria (junto con las ideas ontológico-especiales de «Dios» y de «Alma») en el ámbito de la ética, a fin de hacer justicia a las exigencias trascendentales impuestas por la misma Ley Moral en cuanto factum de la Razón Pura Práctica («debo luego puedo»). De este modo, cabe señalar que la misma idea filosófica de «libertad» habría permitido a Kant, intercalar una suerte de gozne entre las dos primeras Críticas. Pues bien, en la presente comunicación procuraremos reconstruir en la medida en que nos sea posible, el hilo conductor que atraviesa la argumentación kantiana en torno a la idea de «libertad» particularmente en tres de sus escritos del llamado «período crítico», a saber: la Crítica de la Razón Pura (1781), la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres (1785) y la Crítica de la Razón Práctica (1788). Para ello, juzgamos conveniente confrontar polémicamente («pensar es pensar contra alguien») los rendimientos doctrinales ofertados por el sistema kantiano con las coordenadas críticas ejercitadas por Gustavo Bueno a la hora de arrostrar estas cuestiones en su obra El Sentido de la Vida (1996). Este uso de los delineamientos metodológicos y conceptuales propios del Materialismo Filosófico nos habrá de servir para poner de relieve las limitaciones que lastran a nuestro juicio, la concepción de la «libertad» que el filósofo de Könisberg despliega en sus textos más destacados. Javier Pérez Jara (Sevilla) Una de las tres Ideas fundamentales del materialismo filosófico es la Idea de Ego trascendental (las otras dos son, como bien es sabido, el Mundo y la materia ontológico general). En esta comunicación se estudia la reconstrucción elaborada por el materialismo filosófico de esta Idea (E) en el sistema kantiano. Esta reconstrucción se abre paso, entre otras cosas, mediante la crítica de trascendentalidad kantiana como lo a priori, sustituyéndola por una trascendentalidad positiva, lo que dará como resultado concebir al Ego trascendental «a posteriori»; en otras palabras, si en Kant lo originario es el Ego trascendental y lo «derivado» los egos empíricos, en el materialismo filosófico se podría decir que resulta a la inversa, a saber: lo originario, en esta relación, son los sujetos operatorios y lo derivado, el Ego trascendental, resultado del ejercicio in medias res de estos mismos sujetos operatorios. Mediante la idea de trascendentalidad positiva, se acabará identificando (y por tanto no se trata de una identificación originaria) el Ego trascendental con el Mundo –dado a escala del sujeto operatorio humano–, reabsorbiéndolo (excluyendo, por tanto, todo tipo de dualismo metafísico entre la «conciencia» y la «materia», en tanto que E es la «materia conociéndose a sí misma»). En otras palabras, en el sistema kantiano la Idea de Ego trascendental es una idea metafísica (que se ha abierto paso, por tanto, mediante la vía sustancialista) que, mediante la crítica del materialismo filosófico, ha sido reconstruida de manera no metafísica, resultando una de las Ideas clave del materialismo filosófico. Ángel Poncela González (Salamanca) Objetivo. La presente comunicación, postula una interpretación material de la filosofía de la historia de Kant, desarrollada desde su núcleo antropológico. Eliseo Rabadán (San Vicente de la Barquera) Ir contra Kant significa que tomamos partido, frente a quienes se posicionan en torno al idealismo kantiano e incluso pretenden hacer una defensa a ultranza de tal sistema. Mostraremos que es mucho más potente el materialismo, y ello frente a Kant y sus tesis acerca de la causalidad de la libertad y los ideales de la razón, hasta llegar a la moral comunicativa habermasiana. La trituración del concepto de «trascendental» en la ética y la moral será una de las claves materialistas en este terreno. El Ego trascendental y su relación con los tres géneros de materialidad, que forman tres géneros de moralidad, son la piedra de toque ya implantada por Espinosa en su Ética. El método propuesto por Husserl y en parte asumido por Heidegger y que hace una crítica acertada pero insuficiente a Kant, debe ser completado y a su vez triturado desde las coordenadas filosófico materialistas. Joaquín Robles (Murcia) Según nuestra tesis, que es la de Balmes, la «Ideología» (en el sentido de «tratado –filosófico– de las ideas») de Kant, se configura como negación del sensualismo (nominalismo, empirismo, en el límite, escepticismo) de Condillac: en esta negación Kant recupera la Ideología de los escolásticos, muy especialmente con argumentos del tomismo y la doctrina del «Entendimiento agente», si bien, modificando los nombres clásicos sin tocar su concepto. «Intuiciones» (de la sensibilidad) y «Conceptos» (del Entendimiento) se articulan en el de Könisberg con la misma lógica con que el «universal in-re» y el «universal post-rem» de Avicena lo hacían en Santo Tomás. También, en principio, la Dialéctica Trascendental de Kant, en tanto que establece los límites del conocimiento, mantiene un paralelismo evidente con la fundamentación de la Teología dogmática (esencialista), aun declarando que las tres Ideas de la Ontología especial de Wolff (Dios, Mundo y Alma) son pseudoconceptos incognoscibles (pero «pensables»). Analizamos, también con Balmes, los fundamentos de tal separación que nos parece «ficticia», metafísica (y «sensualista», siguiendo a Balmes) cuando se interpreta que lo que Kant afirma es que estas Ideas son resultado de la «imaginación», para luego terminar (con lo que la cosa queda, prácticamente, como estaba) pensándolas como postulados de la Moral. Hemos intentado clarificar (clasificar, criticar) estas cuestiones (sensibilidad-intuiciones, entendimiento-conceptos y categorías, imaginación-ideas) desde los parámetros de la Ontología materialista y la Filosofía Moral del Materialismo Filosófico aplicándolos a la letra del texto de Jaime Luciano Balmes (1810-1848) De las Ideas (1846) y a la Crítica de la Razón Pura y otros textos de Kant. Según nuestro criterio, Balmes –aún manteniéndose, oscuramente, en una ontología dualista– ha ejercitado el principio de la symploké platónico para mostrar el sensualismo final en el que viene a recaer Kant cuando deja de ser escolástico. José Manuel Rodríguez Pardo (Asturias) La influencia del análisis de Kant sobre el problema de la Gnoseología, planteado en la Crítica de la Razón Pura, es indudable. Autores como Dilthey, Cassirer o el biólogo Jacobo Von Uexkull, hasta llegar a uno de los fundadores de la Etología y Premio Nobel, Conrado Lorenz, dan fe de esta importancia. En esta comunicación analizaremos la perspectiva epistemológica adoptada por Lorenz y su pretensión de instituir unas formas a posteriori dadas en el filum del viviente como sustitutos de las formas a priori de la sensibilidad y el entendimiento planteadas por Kant. Asimismo, cotejaremos este «neokantismo biológico» con otras posturas etológicas, tales como las de Ireneo Eibl-Eibesfeldt, y biológicas, como las de Francisco Varela y Humberto Maturana, para comprobar su alcance y límites. IX Encuentros de Filosofía en Gijón Los IX Encuentros fueron convocados en marzo de 2004, y se abrió un plazo para presentar comunicaciones que se cerró el 20 de mayo de 2004, de acuerdo a las siguientes normas:
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